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Cualquier comercio, independientemente del tamaño, tiene en su caja registradora un valor que generalmente se desprecia y que con sencillas técnicas de análisis de Data Mining y Business Intelligence puede poner en valor. Cuando un cliente efectúa una compra y se le devuelve un ticket de compra, almacenamos unos datos de forma automática que bien gestionados son una fuente valiosísima de información de nuestro negocio. Todos estos datos, con las modernas máquinas registradoras y TPVs, pueden ser descargados a un pc e interpretados de forma que podemos sacar muchas conclusiones del comportamiento de nuestros clientes y donde nos debemos focalizar para aumentar las ventas.

¿Que información nos aporta un ticket de compra?

Generalmente, cuando se realiza la venta además de imprimir el ticket de compra, nuestro sistema registrará el número de transacción o ticket, la fecha y hora de emisión, el identificador de la caja/cajero y/o sucursal, las unidades del producto y su identificador (en ocasiones incluso su descripción) así como su precio unitario y total y lo plasmará en formato papel para ser entregado al cliente. Por otro lado, nosotros podremos derivar de forma automática, al menos, lo siguientes datos:

  • Total de las ventas diarias, por lo que podremos ver qué días son los de mayor o menor venta, pudiendo dirigir acciones a equilibrarlos y optimizando la cantidad de personal necesario para atender a los clientes. Asimismo, podremos detectar anomalías, que en el caso de descubrir por que han sucedido, nos permitirá diseñar acciones preventivas.
  • Tickets totales emitidos por unidad de tiempo y momento en el que ocurren, por lo que podremos programas tiempos de apertura y cierre y personal necesario y que días o momentos más adecuados para lanzar promociones puntuales.
  • Tickets emitidos por cada cajero, pudiendo ver tendencias de venta entre cajas y eficiencia de los dependientes y generarse tareas para mejorarlas.
  • Registro de artículos vendidos, llevando un efectivo del stock que tenemos y pudiéndose realizar modelos de pronostico de ventas a futuro de cada uno de los artículos. Asimismo, es la forma más adecuada de controlar las pruebas de mercado y campañas que realicemos.
  • Número de transacciones realizadas con efectivo o con tarjeta.

Por otro lado, a la vez que se realiza la transacción, se pueden registrar sin esfuerzo una serie de datos que nos pueden derivar mucha más información sin violar la privacidad de nuestros clientes y simplemente con la observación de los mismos, como pueden ser sexo del comprador, rango de edad aproximada, si vienen o no acompañados, aspectos físicos,… además de poder realizar preguntas como el código postal de procedencia (algo ya muy aceptado por la población en general) y que nos pueden hacer optimizar nuestras campañas de marketing.
Un capitulo aparte merece el estudio de los productos vendidos. Si cruzamos los productos que los clientes han comprado a la vez, podremos detectar relaciones entre los productos que ha adquirido junto a la probabilidad de que se adquieran los mismos de forma conjunta pudiendo, de esta forma, desde optimizar la ubicación espacial de los mismos en nuestro comercio hasta dirigir campañas de grupos de productos a distintos estratos de la población.

Finalmente se debe remarcar que este sistema se debe convertir en nuestro conjunto de KPIs y ha de ser almacenado y seguido de forma constante y rigurosa en el tiempo por parte de la empresa de forma que se convierta en la base de la toma de decisiones y el pilar para el diseño de nuevas estrategias de crecimiento.