¿Cuantas veces no nos hemos vuelto locos buscando algo en nuestro PC? Muchas, seguro… este echo se amplifica cuando trabajos en proyectos muy diversos donde la información se va recopilando y, con las prisas del día a día, lo ponemos en cualquier sitio con la excusa de mañana saco un rato y lo pongo en su sitio. En esta entrada os damos una serie de tips para ser más organizados, especialmente si trabajamos con proyectos (un día hablaremos porque cualquier trabajo o acción es un proyecto).
Lo fundamental… ser ordenado
Los sistemas operativos actuales, al menos los más usuales, trabajan con carpetas, y, si esto es así, es por algo ¿Verdad?. Pues entonces aprovechemos para tener una estructura común de carpetas en todos y cada uno de nuestros proyectos: de esta forma, sin duda, siempre sabremos el lugar adecuado para cada archivo. Y esta estructura ha de ser fija, siempre, hasta el punto que, si no tenemos nada para poner en esa carpeta se quedará vacía, pero la carpeta existirá.
Ahora bien, ¿Que estructura de carpetas usamos? La que quieras, pero que siempre sea la misma. A modo de ejemplo, te proponemos esta si nos dedicamos a proyectos orientados al análisis de datos:
- bin: para guardar todos aquellos elementos accesorios para poder realizar los análisis (scripts de otros lenguajes, por ejemplo)
- data: donde almacenaremos todos los datos de inicio, metadata,… Ojo, siempre serán datos limpios y procesados, aptos para su uso
- doc: para poder guardar toda la documentación generada como wikis o manuales o bien documentación accesoria del proyecto.
- results: para guardar los datos limpios de nuestro análisis y los resultados y/o los entregables de nuestro cliente
- src: para almacenaje de scripts creados, programas, ficheros ejecutables,… lo que sea. No se debe confundir con la carpeta bin, en la que guardamos casi lo mismo que en src pero en ese caso son archivos que no han sido creados por nosotros y son necesarios para la correcta ejecución del proyecto
- temp: para almacenar los archivos temporales y prescindibles. Nuestro cajón de sastre, en el que meteremos todo lo accesorio. Sobre esta carpeta debemos tener una regla de oro si la borramos completamente, el resultado contenido en results no debe variar o dejar de funcionar.
¿Como nombrar los archivos?
Nuestros archivos siempre han de tener una estructura de nombres, en la medida de lo posible lo más sencilla y explicativa posible del contenido del mismo, sin, a su vez, que este nombre alcance dimensiones cercanas a El Quijote. Sí, difícil, ¿Verdad? Esto es algo totalmente personal y no hay una regla mágica: lo que funciona para uno no tiene porque funcionar para otros, pero, sin duda, si somos estandarizados y cuando nombramos nos basamos en la sencillez, seguro que lo conseguimos.
Trabaja con archivos en modo Solo Lectura
Acostúmbrate a ello, los datos siempre, siempre, son muy costosos de encontrar o producir y, por ello, siempre que generemos un resultado, ponlo como Solo Lectura, sin duda es algo que nos costará segundos y que a buen seguro evitará algún que otro disgusto en el futuro.
Control de versiones
Si bien es cierto que trabajar con un sistema de control de versiones es un paso más, debería ser la base de nuestro procedimiento de trabajo. Si alguna vez nos hemos visto envueltos en desarrollos de software las palabras SVN o git, no serán nuevas para nosotros, pero un control de versiones también puede estar en nuestros documentos ofimáticos si trabajamos con las últimas suites de los gigantes como Office 365, la gran G o LibreOffice, donde el control de cambios es automático y se puede «deshacer» las veces que deseemos por todos aquellos implicados en el documento.
¿Pero que es un control de versiones? Un control de versiones no es más que un sistema que nos permite almacenar, de forma ordenada y estándar, todos los cambios hechos en un documento o conjunto de documentos (incluidos en un repositorio común). Evidentemente, lo ideal, es que, si bien podríamos hacer este control de versiones a mano, nos apoyemos en alguna herramienta que lo haga de forma automática y lo más «silenciosamente» posible, de forma que solo nos tengamos que preocupar de hacer nuestro trabajo y si alguna vez deseamos volver atrás podamos recuperar el estado primigenio sin problema alguno.
Asimismo, esta forma de trabajo puede ser perfecta para colaborar con otras personas e integrarse en nuevos trabajos de forma casi automática. Imagina lo sencillo que es trabajar en nuestra casa, hacer todos los cambios que deseemos en un documento o conjunto de ficheros y que, cuando hayamos acabado nuestro trabajo, lo compartamos y lo añadamos al trabajo que otros están haciendo sobre el mismo tema sin que el trabajo global se resienta.
¿Que te parecen estos tips? Te animamos a que compartas en comentarios tu forma de trabajar, seguro que entre todos mejoramos.
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